Martes 16 de septiembre de 2014 Entrevista a Alicia “Tequi” Duarte

Tequi, la artesana de la amistad y la política

Bioquímica, docente universitaria y funcionaria, cuenta que empezó de abajo y que lleva casi tres décadas al servicio de los demás en puestos siempre vinculados a la salud.

 

Alicia “Tequi” DuarteUn primo que no podía pronunciar su nombre creó el apodo por el que la conocen tanto en su familia, como sus amigos y todo el ámbito de la política. “Hola, soy Tequi”. Así se presenta Alicia Duarte, peronista de alma, bioquímica y docente de profesión, política por convicción y una artista de las manualidades por pasión. Dice que cuando mira al espejo ve a una mujer satisfecha, agradecida con la vida, pero no realizada, porque todavía le queda mucho por hacer.
Hoy ocupa el cargo de Subsecretaria de Atención Integral Comunitaria de la Niñez, la Adolescencia y la Familia de Salud Pública, pero su currículum es extenso, suma muchos años de carrera y, sobre todo, experiencia.
Dice con orgullo que hizo muchas cosas para solventar su economía doméstica: “Tejí, pinté y cuidé ancianos, cuando no encontraba trabajo de bioquímica”. También que sigue creyendo como el primer día que solo a través de la participación política se puede mejorar la vida del prójimo. Y sorprende cuando admite que sería el “broche de oro” cerrar su carrera política, en un futuro, allí donde pasa actualmente sus jornadas: la oficina del Hogar de Día, rodeada de los chicos que la ven como una abuela o una madre y a los que malcría sin problemas.


Quienes la conocen dicen que tiene mucha habilidad para las manualidades, ¿siempre la tuvo, cómo empezó?
Mi padre se enfermó y entonces mi madre, que tenía algunos conocimientos de corte y demás, se puso a trabajar como modista. Yo, entonces, para solventar mis estudios me puse a tejer carpetitas y las vendía. Siempre tuve habilidad para las manualidades. Hacía crochet, tejido con dos agujas, pinturas sobre tela. En la época también ayudaba a chicos en sus tareas escolares. De esa manera tenía mi platita para poder estudiar. Me alcanzaba. Y a diferencia de los jóvenes de ahora que piensan que todo es fácil, uno hacía grandes esfuerzos.
Hasta ahora sigo tejiendo, para los días del amigo, cumpleaños, fiestas de fin de año.


¿Qué viene a su mente cuando recuerda su época de estudiante?
Lo que siempre me viene a la mente y que me marcaron entonces y ahora son las amigas que tengo desde entonces hasta ahora. Nunca nos fijamos en el tema económico ni social. Sigo conservando las mismas amistades, desde la primaria hasta ahora. Son el pilar de mi vida. Esto me marcó mucho.
 

¿Qué siente cuando se mira al espejo?
Siento una gran satisfacción. No digo que esté realizada, porque me faltan cosas por hacer. Me siento satisfecha, privilegiada, agradecida a la vida, porque me dio siempre mucho. Logré cosas  importantes, tengo un buen matrimonio, dos hijos hermosos y muchos amigos.

¿En qué momento aparece la política en su vida?
Siempre milité, porque siempre me conmovió lo injusto y busqué cosas para cambiar esa situación y esto solo se puede dar a través de la política. Desde la primaria y secundaria siempre estuve involucrada en acciones para el bien de los demás. Y ya en la Facultad, con el advenimiento de la democracia en 1983, participé del Centro de Estudiantes, con la agrupación Andresito en Ciencias Exactas.
Siempre participé dentro del Justicialismo. Me costó mucho conseguir trabajo durante el Gobierno radical. Estuve dos años con el título y me llegaron a decir que por peronista no me iban a dar trabajo como bioquímica. Durante ese tiempo hice de todo, tejiendo, bordando, cosiendo, cuidando enfermos.
Pasados esos dos años, pude entrar al IPS, pero por equivocación. Fue durante la presidencia de Carlos Semilla. Fue en el caluroso febrero de 1987. Estaban muchos bioquímicos de vacaciones y el laboratorio necesitaba profesionales. Mi currículum estaba en el escritorio del presidente y él me mandó a llamar para que empezara a trabajar. Salí al otro día a las 10 de la mañana. A la semana, me llama Semilla y me dice: “Entraste por equivocación, porque no sos radical. Pero yo te llame y yo te banco”.
Hacía suplencias además en distintos laboratorios. Empecé con la docencia universitaria, como ayudante de segunda y ahora soy titular. Tengo más de 30 años de carrera docente. Cuando tuve los chicos tuve que dejar de lado la investigación.

¿Cómo es su rutina?
Me levanto muy temprano y luego de un breve descanso a la siesta sigo hasta tarde. Lo haré hasta que el cuerpo diga basta.

¿Qué me puede contar de su familia?
Los hijos son el regalo más importante que la vida nos puede dar. Merecen nuestro tiempo, nuestra dedicación y todo nuestro amor.
Tengo una hija de 25 años, que a los 22 se recibió de contadora y a los 24 de abogada. Nunca me dio problemas y ya está trabajando. Y el varón, que tiene 18, está en el Janssen, con muy buenas notas.
Como dice mi marido, hay que predicar con el ejemplo, de trabajo y lucha.
A Orlando (Franco, actual intendente de Posadas) lo conocí en la Facultad. Yo estaba terminando el primer año de Bioquímica y él de Ingeniería Química. Fue en el año 1979. Estuvimos ocho años de novios y ya llevamos 27 de casados.
Hace mucho tiempo estamos juntos. Somos muy compañeros, nos complementamos muy bien.
El que me hizo el gancho fue Carlos Rovira.  Cuando me peleaba con Orlando me iba a llorar con él. Incluso Rovira es el padrino de mi hija más grande.
Con Orlando seguimos en la lucha. Las primeras épocas fueron complicadas, en el sentido de poder organizarnos. Cuando nacieron los chicos, también. Sobre todo fue drástico el cambio cuando tuve a la nena. Yo hacía guardia, no dormía. A la hora del almuerzo de ella, por ejemplo, siempre estaba uno de los dos. El que llegaba primero cocinaba.

¿Cómo ha sido su carrera política y qué funciones ha ocupado en el Estado?
Militábamos los dos, y después del 87, cuando gana la Gobernación el doctor Julio Humada, ahí tuvimos la posibilidad de cumplir el sueño de participar en algún lugar de decisión. Desde entonces, estamos. Empezamos muy desde abajo.
Ocupar un cargo para mí es una herramienta para ayudar al otro.
Yo fui bioquímica asistencial en el laboratorio del IPS. Pasé por todos los sectores. En el 2000, con Jorge Brignole, paso a ser asesora de Presidencia. Me encargué de la parte de afiliados adherentes. A la par me fui capacitando. Hice un curso de gestión de servicios de salud y participé de cursos, y congresos
Luego fui Subsecretaria de Prevención de Adicciones y Control de drogas. Y entre 2009 y 2013, diputada provincial. Desde 2014, me encuentro a cargo de este lugar maravilloso.

El Hogar de Día es un lugar especial, ¿le ha cambiado la vida?
Efectivamente, siento que me cambió la vida, el hecho de trabajar en el área de salud le da a uno otra mirada. Uno le da valor a otras cosas. Los chicos que están acá se encuentran en una alta situación de vulnerabilidad, no tienen la culpa de estar como están. De tener una familia desestructurada con vínculos rotos. Pero a pesar de esto es tan grande el amor que brindan, que uno siente con ellos una conexión gratificante.
La realidad que se vive en el Hogar golpea, pero está la oportunidad de ayudar. Me siento la abuela de los chicos.

¿Qué personaje de la política local la ha marcado?
Sin dudas, Carlos Rovira. Por su visión, por su coherencia, por su forma de buscar el bienestar de los demás. Recuerdo cuando estudiaba con mi marido y ambos discutían sus ideas políticas, al escucharlos sabía que todo lo que se proyectaba entonces se iba a plasmar.

Ayudar al otro, la política como única herramienta de cambio y el culto al trabajo y a la amistad son cosas que Tequi repite como mandamientos. Menciona con alegría que hace poco se abrió el Hogar de Día de Iguazú y que está en construcción el de Oberá. Son proyectos que la movilizan. Repite que está satisfecha, pero que aún tiene mucho por dar. De momento, tiene que velar por el bienestar de las decenas de “nietos” que dependen de ella en el Hogar. Y no le falta tiempo para bordar, tejer o pintar en tela, al compás de alguna buena bachata, ese ritmo caribeño que la cautiva, porque sus letras “realmente dicen cosas, de la vida, del amor, de la amistad”, como a ella le gusta.