Viernes 16 de abril de 2021

Entrevista a Luis Cabral

Memorias de Malvinas

El pasado 16 de abril nos dimos cita con Luis Cabral, excombatiente y Veterano de la Guerra de Malvinas, quien nos abrió las puertas de su casa en Villa Cabello para una entrevista abierta que nos permitió recorrer sus memorias de esta gesta, recuerdos que realzan el inconmensurable amor a la Patria y lealtad a la Bandera; el honor de los soldados caidos; la obligación moral; la fe en Dios; el pilar de la familia y el firme deseo de volver. A continuación, compartimos el desarrollo de la misma:
Luis Cabral

¿Qué sintió al saber que debía ir a Malvinas?
Bueno (…) yo hice el servicio militar en el año 81, cuando se tomó Malvinas en el 82 yo ya estaba en la vida civil, trabajando, y en ese momento se vivió una euforia distinta de lo que se vivía dentro de los cuarteles. Entonces, cuando se toma Malvinas, esa euforia que nos transmitíamos entre todos, yo me fui con esa euforia, pensaba voy a defender mi patria, que nos enseñaron desde chicos que las Malvinas son argentinas, entonces (…) uno decía esta es mi oportunidad de ir a defender eso (…) yo me preparé un año antes para eso (…) y surgió.

¿Sabía que iba a una guerra?
(…) Me fui con disconformidad de mi familia (…) sin saber que iba a la guerra. Yo decía, me voy, me presento, dejo mis datos y vuelvo (…) esa era la idea.

Me presento en el Regimiento IV de Monte Caseros (…) y esa euforia ya se convirtió en muchas preguntas (…) seguía esa euforia, la misma, pero ya tomando más en serio (…) no fuimos preparados para eso (…) un poco más de incertidumbre y ya cambió el espíritu (…) hasta que llegó la orden: el día 13 de abril (…) salimos en tren de Monte Caseros a Paraná, Entre Ríos, y de ahí tomamos un avión al otro día a Comodoro Rivadavia, donde estuvimos una semana, luego salimos a Rio Gallegos, supuestamente para ir de reserva (…) custodiar a la gente que ya estaba en Malvinas y después llegó la orden diciendo Regimiento IV de Monte Caseros pasa a Malvinas. El 27 de abril a las 13: 30 horas pisamos Malvinas (…) 

¿Recuerda que sintió al pisar por primera vez las Islas?
Cuando íbamos volando, ya íbamos llegando a las islas y desde el avión nos dicen “tenemos Malvinas abajo” (…) nosotros veíamos las islitas abajo, las islitas decíamos ahí pero cuando pisamos fue lo más grande, decía “desde Misiones a Malvinas”, estar acá con todo lo que se está viviendo en el país , esa euforia, todo el mundo apoyando esa patriada y nosotros acá llegando para reforzar la guardia, porque de eso se trataba al principio hasta que después el 1° de mayo reventó todo.

¿A qué se aferró para sobrevivir al flagelo del hambre, frio y muerte en medio de la guerra?
Desde un principio a la familia (…) cuando salió el tema Malvinas en mi casa (…) mi papá me dice que vas a hacer y yo digo por obligación creo que tengo que ir, por lo menos presentarme (…) yo ya estaba de baja (…) presentarme para no ser considerado un desertor (…) le digo yo voy, me presento, dejo mis datos y vuelvo y él me dice yo no te puedo decir nada, es tu decisión, te puedo dar la bendición y que Dios te acompañe (…) y me fui así (…) antes de irme una vecina, que siempre fue como una abuelita para nosotros (…) hizo una oración y me dijo esta oración te va a acompañar, así que cada vez que vos puedas (…) sacá y rezá, no te va a pasar nada (…) a mi me silbaban las balas en la espalda, no me tocó ninguna (…) yo me aferré a eso y me salvé. Me aferré a esa imagen de mamá llorando, yo decía tengo que volver por eso, esa fue mi fortaleza para volver.

¿Cuál es el recuerdo más crudo que tiene de Malvinas?
(…) uno de los momentos más crudos que siempre rescato fue la muerte de mi compañero de pozo en un bombardeo, nos agarra a los dos fuera de la posición haciendo un trabajo y nos cae la bomba adelante de los dos y le vuela la cabeza (…) después bajo fuego de la artillería inglesa tuve que bajarle junto a otro compañero, desde el cerro donde estábamos (…) él ya estaba muerto, creo que esa es una de las cosas que más me impactó. Después también, mientras nos estábamos replegando nos cae otra bomba cerca y le agarra a un compañero, y ver eso donde él sabe que se está muriendo (…) y llorando te pide por su mamá y vos sabes que en esa situación es imposible, solo quedaba agarrarle la mano y esperar el momento final.

¿En algún momento llegó a pensar que no volvería a casa?
Si, llega un momento en que sí, yo siempre decía estamos en una isla, no hay donde ir, y eso varias veces me plantee (…) no hay donde salir de acá, será lo que Dios quiera, en un momento uno siente que te caen las bombas, que te silban las balas y que sea lo que Dios quiera, si te toca te toca, no había escapatoria, solo quedaba esperar, aferrarse a la tierra y esperar a que caiga la bomba (…)

¿Cómo vivió el momento de la rendición?
Ese fue un momento de mucho trauma, porque al soldado lo peor que le podes pedir es que deje su fusil, desde el primer día te inculcan que el fusil es como tu novia entonces para el soldado dejar eso es lo más doloroso porque no querés rendirte, tal es así que nosotros nos habíamos replegado, hicimos un grupo nuevo, conseguimos municiones e íbamos a salir nuevamente, a hacer un contraataque, pero vinieron oficiales y nos prohibieron, porque los ingleses ya estaban rodeando las islas y era hacernos matar o hacer matar a otros compañeros (…) entonces fue doloroso (…) dejar el fusil, dejar el equipo ahí para rendirse, es difícil de explicar, solamente el que hizo el servicio o el que estuvo ahí sabe cómo es.

¿Cómo rearmó su vida después de Malvinas?
Con la misma convicción con la que me fui, me apoyé en la familia. Yo volví y toda mi familia y amigos estaban esperándome, y yo sentí ese apoyo, y con la suerte además de que pude conseguir trabajo enseguida, eso ayudo a mantener la mente ocupada en otra cosa.

Hay otros compañeros que no pudieron conseguir, y a raíz de eso vinieron los suicidios, los vicios, las drogas (…) en los primeros tiempos sufrimos eso (…) te decían vos no podés, vos sos “loquito de la guerra”, así te decían, entonces es doloroso ser rechazado por tu propia sociedad, nos cuestionaban a lo mejor porque no ganamos la guerra o no sé, 

Y bueno, empezamos a buscarnos entre nosotros, los mismos excombatientes, e hicimos los Centros de excombatientes que hoy hay en la Provincia de Misiones (…) se logró la Ley Provincial, y empezamos a buscar trabajo para los que no tenían, cosa de que no caigan.

¿Cree que la Argentina sigue en deuda con los Caídos y Veteranos?
Si, la parte política más que nada, el reconocimiento de la parte política porque hoy en día la sociedad agradece mucho aunque costó un poco primero (…) pero con el tema político desde el año 83 en adelante, principalmente acá en la Provincia de Misiones, como siempre digo, llega el 2 de abril (…) y sos Sarmiento, San Martín, Cabral, Güemes, sos todo lo que vos quieras, y el 3 de abril sos la misma persona de siempre y olvidada, así pasaron todos los gobiernos de la provincia, salvo con José Carlos Freaza, que era diputado, él logró la Ley del Veterano acá en Misiones, fue el único que realmente le dio la importancia a los veteranos (…)

Además (…) después de 39 años, tenemos otro problema más grande que es el tema de los movilizados por veteranos de guerra continental (…) ellos tienen una ley mucho más fuerte que nosotros acá en la Provincia solo porque casi fueron (…) nosotros tenemos una pensión provincial (…) que ahora este mes fue a $10 mil (…) no hay relación, nunca le dieron importancia al veterano, salvo el 2 de abril y nada más (…) 

¿Qué significa Malvinas para Ud.?
Fue un antes y un después en nuestras vidas (…) Malvinas para nosotros es una cosa sagrada, no es político, no es religioso (…) y te va a decir solamente quien estuvo allá, te va a entender solo quien estuvo (…) es una cosa distinta el tema Malvinas para nosotros, ahí comienza el amor a la Patria realmente, y la celeste y blanca está primero que todo, no se juega con eso, para nosotros al menos, ahí nos pueden calificar o decir “los loquitos de la guerra” pero (…) Malvinas es sagrado para nosotros, no por nosotros en sí, sino por los que quedaron allá; así como yo de mi casa salí convencido que tenía que ir, el que murió, murió convencido de lo que estaba haciendo y que Malvinas son nuestras, entonces se entregó entero (…)

¿Volvería a Malvinas?
(…) ese todavía es un pendiente para cerrar mi circulo, volver a Malvinas, volver al lugar donde estuve. Un compañero que volvió me dijo (…) es una película que se te vuelve, vos cerras los ojos y se te vuelve todo para atrás, pero me descargué, me quedé liviano, dejé todo ahí (…) y bueno, yo creo que esa es la oportunidad, la forma para cerrar la herida (…)

¿Cómo transita la conmemoración de cada 2 de abril?
Todos los años es lo mismo, es tu película que empieza a rebobinarse, y toda esa semana empiezan los recuerdos, primero íbamos a los actos, pero ahora que estamos un poco más viejos ya te debilita, ya te ponés melancólico, vienen recuerdos y ya querés llorar, cantas el Himno, la Marcha y ya querés llorar, ya es más sentimental; se vuelve, se rebobina esa película y nosotros que tenemos un grupo grande (…) empiezan los recuerdos de fechas, lugares (…) y hay cosas que uno ya no recordaba (…) y así charlando (…) te lleva ahí.

¿Cómo surgió la idea de un museo en su casa?
Como yo había traído mi ropa de Malvinas, traje y lo dejé guardado, y empecé a juntar libros, revistas, fotos, y empezaron a pedirnos que diéramos charlas en colegios entonces yo con lo poco que fui consiguiendo empecé a armar todo esto, pero muchos se terminaban rompiendo y como para mí son muy valiosas decidí exponerlas sólo en casa (…) y no solamente para llevarlos a charlas sino para el que quiera verlos pueda venir acá también.

Así destaca, el uniforme original de combate; tierra de Malvinas que entregaron algunos familiares que pudieron ir a las islas para visitar las tumbas; la Bandera del Regimiento IV que estuvo en Malvinas y que no se les entregó a los ingleses; la copia de la carta de Estévez, la última que le escribió al papá; la crema de manos que utilizaban; revistas de la época, libros, mapas estratégicos sobre la operación Malvinas; la medalla que todos los soldados llevan en caso de ser heridos, tiene grabado el grupo sanguíneo y número de documento y otros elementos de gran valor histórico.

¿Alguna reflexión final que le gustaría sumar?
Malvinas es una causa nacional y pase lo que pase, venga quien venga, creo que eso no tendríamos que olvidar nunca, principalmente por los que quedaron, por las madres de los que no vinieron, por la memoria de ellos que estaban convencidos de lo que hicieron debemos seguir luchando, en la paz por supuesto, para que Malvinas vuelva a ser nuestra, por lo menos para ver la bandera flameando y podamos entrar libremente a visitar a nuestros muertos. 

Seguimos en la lucha y a no olvidar a los que quedaron allá; gracias a Dios yo volví, estamos vivos los que volvimos, pero nuestros héroes reales son ellos y por ellos siempre vamos a seguir luchando para no olvidarlos.

Testimonio claro y conciso, que expone y conjuga a Malvinas desde adentro, una historia que se escribió hace 39 años con sangre argentina, sacrificios y honor sin igual, historia que se sigue escribiendo con el reclamo vigente de lo justo y lo propio, para no caer en el olvido de un feriado más en el calendario nacional.

Entrevista: Cinthia Toledo
toledomoracin@gmail.com

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